poemas Cristina Ereñú

inicio datos biográficos exposiciones obra pictórica



 

RESIGNACIÓN

Inmóvil y silente,

en testigo mudo convertido.

Como vara de mimbre

cimbreante su cuerpo,

lívida tez de color mermada,

era pálido como la cera pálida.

La mirada, lánguida y profunda,

denotaba un toque de inconfundible tristeza.

Permanecía quieto, casi quieto

meciéndose en la oscuridad

de su habitáculo austero,

bajo la mirada atenta

de un cuervo negro.

Mas él, con el rostro iluminado,

blanco de luz,

luz de vela,

seguía ahí, con toda la dignidad

de un aristócrata.

Al igual que un caballero de otra época,

pura sangre de otra raza

y como si de una figura del Greco

se tratara,

sonreía con resignación

esperando la visita obligada de la muerte.

 

volver siguiente